jueves, 23 de abril de 2015

Clases 2 y 3 ¿Para qué sirve la teoría? Marx y la propuesta humanista.

Sociología. Licenciatura en Enfermería. AMEMT/UNCPB
Clases 2 y 3.
¿Para qué sirve la teoría? Marx y la propuesta humanista.
No pretendo que a partir de ahora el interés prioritario de sus estudios sea la sociología, pero sí pretendo convencerlos de vivir la práctica profesional (e incluso la vida misma) acompañados de una perspectiva crítica. Hacerlo es abrir un acceso privilegiado al sentido profundo de la realidad.
En todo caso este convencimiento no será producto de hacerles esta confesión de deseo, sino que la propia reflexión sociológica los llevará a evaluar qué tan imprescindible es vivir iluminados por la teoría. Kafka dijo: “leer es como vivir montado sobre los hombros de un gigante”. Yo creo lo mismo.
Sin más preámbulos vamos a lo nuestro: hoy toca Marx.
Comencemos a descubrir el pensamiento de Marx a partir de una de sus frases más célebres: “La religión es el opio de los pueblos” (Crítica de la filosofía del derecho de Hegel, pág 10) ¿quién sabía que esa frase fue originalmente dicha por Marx?
Antes que él, otro pensador, Feuerbach había dicho: “Dios no creó al hombre, el hombre inventó a Dios”. Marx va mucho más allá, reflexiona a partir de esta sospecha sobre la ontología de Dios el papel de la religión en la vida social. Es decir, baja la crítica a la vida cotidiana. Ahora bien, ¿qué nos dice de la vida social eso de que la religión es el opio del pueblo? El “componente activo” de la religión es la idea de “Cielo”. La idea de que existe un más allá en el que las penas y sacrificios de esta vida terrena serán compensados es inadmisible para un pensador que busca el cambio material del mundo. La religión es opio porque adormece, calma, pacifica. Dice: “la crítica del cielo ya está hecha. Hay que hacer ahora otra: La crítica del cielo se transforma así en crítica de la tierra, la crítica de la religión en crítica del derecho, la crítica de la teología en crítica de la política”. (Ibid, pág. 11).
Aquí hay algo interesante: piensen que el objeto de estudio (crítica) de Marx es el sistema de producción capitalista, y en este temprano escrito ingresa a él desde aquello que oculta su realidad (la religión), y eso que oculta la realidad material de las relaciones y el sistema de producción es algo que podríamos pensar como inmaterial o ideológico (después vamos a ver que esa no materialidad de la ideología es falsa, pues las creencias se reifican en rituales socialmente reconocidos).
Esa relación que tiene Marx con su objeto de estudio es interesante porque será una herencia que dejará para la teoría crítica de la sociedad: no le interesa comprenderlo para refutarlo sino para destruirlo. De allí esa otra gran frase célebre de “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo (Tesis 11 sobre Feuerbach). La relación de Marx con su objeto de estudio no se da entonces en el plano de las ideas (en el que refutarlo es el objetivo) sino de la acción (en el que el objetivo es destruir ese objeto).
Y esto es interesante para nosotros porque nos ayuda a reflexionar acerca del papel de la teoría en nuestra vida: La crítica no es un fin en sí mismo, sino un medio para la acción. Una base de entendimiento a partir de la cual actuar en nuestra vida diaria.
Fíjense en esto: Dice Marx: “El arma de la crítica no puede reemplazar a la crítica de las armas; la fuerza material debe ser abatida por la fuerza material; pero también la teoría se transforma en fuerza material en cuanto se apodera de las masas” (Ibíd, pág: 29) ¿qué les dice esto? ¿La teoría sola puede cambiar la realidad? ¿Qué es necesario para que la realidad cambie con base en la teoría?
Veamos esta otra cita: “La teoría logra realizarse en un pueblo solo en la medida en que es la realización de sus necesidades” (Ibíd, pág: 34).
¿Qué nos permite pensar respecto de la política? De la historia propia ¿Marx es foquista, apoya un iluminismo vanguardista?

Comenzamos preguntándonos por la utilidad de la teoría, ahora Marx nos va a dar un elemento clave a partir del cual girará todo el humanismo posterior a él, dice: “La crítica de la religión desemboca en la doctrina de que el hombre es el ser supremo para el hombre; termina, pues, en el imperativo categórico de derribar todas las relaciones sociales en que el hombre es un ser rebajado, humillado, abandonado” (Ibíd, pág. 30): El hombre es el ser supremo para el hombre: ese es el núcleo del humanismo. Se trata en pocas palabras de que la explotación del hombre por el hombre resulte indigna: Marx diría “Ignominiosa”.

Hay dos temáticas a las que Marx dedica atención en sus primeros escritos y que luego pierden protagonismo, pero que se tornan fundamentales en cualquier interpretación y acercamiento a su pensamiento: la religión es uno de ellos, el otro es la alienación.
En los Manuscritos económico-filosóficos la alienación es un tema central. “El tratado explícito de la alienación que aparece en los Manuscritos nos ofrece una fuente inestimable de penetración en los principales temas que subyacen en el pensamiento posterior de Marx” (Giddens, 43).

Marx señala una serie de reproches a los economistas respecto de su pretensión de dar por naturales las características económicas de nuestra sociedad: Es como si el capitalismo fuese el fondo universal de la organización económica:  1) Los economistas parten de la premisa de la economía de mercado y de la existencia de la propiedad privada. 2) La búsqueda del propio interés y el afán de lucro se consideran como características naturales del hombre. Sin embargo, la formación de una economía de intercambio es el producto de un proceso histórico; es decir: el capitalismo es un sistema de producción históricamente específico. Es un sistema productivo entre otros, no puede considerarse la forma final de la organización socioeconómica.
Otra suposición engañosa de los economistas es considerar que existen las relaciones puramente económicas y que éstas pueden tratarse in abstracto. “Los economistas hablan de capital, mercancías, precios, como si tuvieran vida independientemente de la mediación de los seres humanos” (Giddens, 44): Un libro por ejemplo, o un billete, da igual, es un objeto físico que posee una existencia independiente de los seres humanos, pero es “moneda” solamente en la medida en que constituye un elemento dentro de un sistema concreto de relaciones sociales.  La economía pretende reducirlo todo a lo económico, pero hay fenómenos que le conciernen y respecto de los que se hace a un costado. Dice Marx:
La economía política no conoce al trabajador parado, al hombre de trabajo, en la medida en que se encuentra fuera de esta relación laboral. El pícaro, el sinvergüenza, el pordiosero, el parado, el hombre de trabajo hambriento, miserable, delincuente, son figuras que no existen para ella, sino solamente para otros ojos; para los ojos del médico, del juez, del sepulturero, del alguacil de pobres, etc; son fantasmas que quedan fuera de su reino” (Marx, MEF)
Lo que Marx quiere subrayar con esto es que “todos y cada uno de los fenómenos económicos son al mismo tiempo fenómenos sociales, y la existencia de un determinado tipo de economía presupone un determinado tipo de sociedad” (Giddens: 45). Es sintomático que los economistas traten a los trabajadores como “costes” para el capitalista (“Hay que recortar el gasto público” diría Melconian), es decir, costes equivalentes a cualquier otro tipo de desembolso de capital. Lo que dirá Marx es: señores, esos “objetos” de su análisis son hombres que viven en sociedad. Esta forma de pensar la realidad económica lo que está haciendo es ocultar lo realmente constitutivo de la forma de organización capitalista: la sociedad se dividen en clases: la clase obrera o proletariado por un lado, y la clase capitalista o burguesía por otro. Clases que están en una lucha abierta por la distribución de los frutos de la producción: ganancias o beneficios por un lado, y salarios por otro. Es una lucha en la que los poseedores del capital llevan las de ganar, pues no están agobiados por la urgencia de la reproducción diaria. Tienen un excedente que les permite resistir en la negociación/lucha.
Una de las consecuencias más tremendas de este proceso de lucha desigual es la alienación: en pocas palabras alienación es el proceso por el cual, bajo el capitalismo, el trabajador (el sujeto, el creador) queda asimilado a su producto (el objeto). “El trabajador se convierte en siervo de su objeto”.
La alienación del trabajador en la economía capitalista se basa en esta disparidad entre la fuerza productiva del trabajo, que crece incesantemente con la expansión del capitalismo, y la falta de posibilidades por parte del trabajador para ejercer un control sobre los objetos que produce. (…) La objetivación [hominización de la naturaleza], que es una característica necesaria de todo trabajo (incluyendo la transferencia de la fuerza del trabajo al objeto por él creado), en el capitalismo se identifica con la alienación. En otras palabras, el producto del trabajo es externo al trabajador, no solamente en un sentido ontológico sino también en el sentido mucho más profundo y específico según el cual lo que se ha fijado en el producto de su trabajo, ya no pertenece al trabajador” (Giddens, 46-47)
Las principales dimensiones del estudio de Marx sobre la alienación son:
1)    El trabajador no puede disponer de sus productos, carece de control sobre ellos, puesto que son otras personas las que se adjudican lo que produce, de suerte que no pueda beneficiarse de ello. El principio medular de la economía de mercado es que las mercancías se producen para cambiarlas en un contexto de mercado libre. El mismo trabajador es tratado como un artículo que se vende en el mercado de trabajo. No tiene poder para decidir el destino de lo que produce, por el contrario, su producción obedece a los intereses del capitalista. Tanto más produce menos relación con el objeto.
2)    [¿cuántos de ustedes si pudiesen dejar de trabajar lo harían? ¿a qué se dedicarían?] El trabajador se aliena en su misma actividad productiva: la producción misma es alienación activa. La actividad productiva no ofrece satisfacciones intrínsecas que hagan posible al trabajador desarrollar libremente sus energías espirituales, ya que se trata de un trabajo impuesto solamente por la fuerza de circunstancias externas. El trabajo viene a ser un medio para un fin, no un fin en sí mismo. Esto se evidencia en el hecho de que cuando no existe una coacción física o de cualquier otro tipo, se huye del trabajo como de la peste.
3)    Dado que todas las relaciones económicas son también relaciones sociales, la alienación del trabajo tiene consecuencias directamente sociales. Volvemos a la idea inicial: en el capitalismo las relaciones humanas tienden a quedar reducidas a operaciones de mercado. El dinero fomenta la racionalización de las relaciones sociales al proporcionar un nivel abstracto en cuyos términos pueden compararse y reducirse entre sí las cualidades más heterogéneas. “Aunque sea cobarde es valiente quien puede comprar valentía”.
4)    “El sentido humano, la humanidad de los sentidos, se constituyen únicamente mediante la existencia de su objeto, mediante la naturaleza humanizada” y este es un proceso exclusivamente social. No existe la “búsqueda del propio interés por parte del individuo aislado” porque no existe “interés humano” (socialmente definido) en soledad. Lo que sirve para diferenciar al individuo humano del animal, lo que le confiere su humanidad, es su misma pertenencia a la sociedad junto con todo el sistema de medios tecnológicos y culturales. El hombre desarrolla su animalidad dentro de la cultura: comer, procrear, dormir, etc, no son solo eso, son satisfacciones culturalmente significadas. Por eso “El sentido humano, la humanidad de los sentidos, se constituyen únicamente mediante la existencia de su objeto, mediante la naturaleza humanizada”.
Ahora bien, qué podemos pensar cuando “La masa de trabajadores asalariados vive en condiciones tales que su actividad productiva se rige únicamente por las cosas estrictamente necesarias para una rudimentaria existencia física”. De manera que la organización social le retorna a los sujetos su animalidad desde el centro mismo de la cultura material.
Marx sostiene que la enorme fuerza productiva del capitalismo da origen a unas posibilidades de desarrollo futuro del hombre que nunca hubiesen estado al alcance de los anteriores sistemas de producción. Pero la producción capitalista se administra dentro de una organización de las relaciones sociales que lleva al desaprovechamiento de estas posibilidades originadas históricamente. “El carácter del trabajo alienado no expresa una tirantez entre el hombre en la naturaleza (no alienado) y el hombre en la sociedad (alienado), sino entre el potencial producido por una forma específica de sociedad – el capitalismo – y la malograda realización de este potencial” (Giddens, 52).


Marx consideraba que el positivismo era pura reproducción, pura descripción, criticaba a los comtianos por destacar los factores morales e intelectuales por encima de los cambios económicos y las relaciones de clase a la hora de explicar la evolución social. (Bottomore: 10). Para Marx su propia ciencia social se acercaba más a lo que debe entenderse por ciencia positiva que el positivismo de Comte. Pero la cuestión principal no era qué tan científico era uno u otro, quién daba una mejor descripción de lo social, sino quien era capaz de describir los procesos de superación de la barrera entre “ser” y “deber ser”. A partir de sus lecturas de Kant y Hegel, Marx buscó la forma de construir una teoría capaz de sustentar una intervención en la vida social teóricamente fundamentada. Buscó la Idea de la realidad misma: hasta que llegó al descubrimiento del proletariado como producto necesario de la sociedad capitalista moderna y simultáneamente como encarnación de un nuevo ideal político y moral. “El proletariado nace de la burguesía, su negación será sobre esta pero solo cuando esta haya triunfado y haya hecho madurar, con su triunfo, a su enterrador dialéctico”.
Engels dijo en su “oración fúnebre” que “del mismo modo en que Darwin descubrió la ley de la evolución de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana”, esto fundó el “socialismo científico”: suministró una explicación causal de la evolución histórica de las sociedades humanas a partir de los cambios en el modo de producción, la formación de las clases y la lucha entre éstas. Explicó el origen y desarrollo del capitalismo moderno en forma de leyes históricas, de las que podía deducirse la necesaria desaparición del capitalismo y la igualmente necesaria transición al socialismo.

Volvamos a la alienación: ¿cómo superarla? ¿Cómo salir de ella? Mediante el comunismo: “el comunismo no negará la individualidad de cada persona: al contrario, la sociedad comunista permitirá la expansión de las capacidades y potencialidades peculiares de los individuos: solamente a través de la comunidad social se personaliza el hombre, utilizando como recurso las realizaciones colectivas.
La teoría de Marx es un materialismo histórico, pero ¿qué significa eso? ¿En qué se ideas se funda esta corriente?
-       Determinismo materialista: La conciencia humana está condicionada por un intercambio dialéctico de acción y reacción entre sujeto y objeto. El hombre modela activamente el mundo en que vive, al mismo tiempo que éste le da forma a él: para Marx la historia es un proceso de creación, satisfacción y nueva creación de necesidades humanas. Esto es lo que distingue a los hombres de los animales, cuyas necesidades son fijas e invariables. Esta es la razón de que el trabajo, el intercambio creativo entre el hombre y su medio ambiente natural, sea el fundamento de la sociedad humana. Esta concepción de la progresiva autocreación del hombre por medio del trabajo es tributaria de Hegel.
-       Determinismo histórico: La noción de alienación debe estudiarse como un fenómeno histórico que sólo puede comprenderse en los términos del desarrollo de las formaciones sociales concretas. Los estudios de Marx sobre las etapas del desarrollo histórico siguen los pasos del crecimiento de la división del trabajo y la aparición de la propiedad privada que culminan, con la desintegración del feudalismo europeo, en el proceso de alienación del campesinado del control de sus medios de producción. Este último proceso, la formación de una gran masa de trabajadores asalariados carentes de propiedad, se describe en El Capital como una condición previa necesaria para el surgimiento del capitalismo. En este sentido, para explicar la sociedad, Marx rechaza la filosofía y se decide por un enfoque histórico y social.
-       La teoría de la praxis revolucionaria: el cambio social sólo puede efectuarse con la unión de la teoría y la práctica, conjuntando la interpretación teórica y la actividad política. Es decir, debe integrarse el estudio de las posibilidades de transformación que surgen de la historia con un programa de acción práctica que pueda llevar a cabo estos cambios.

Relaciones de producción y estructura clasista:
Para Marx, el desarrollo de la sociedad es consecuencia de la continua interacción productiva entre los hombres y la naturaleza. Pero los seres humanos nunca producen simplemente como individuos, sino que siempre lo hacen como miembros de una determinada forma de sociedad. Por tanto, no hay ningún tipo de sociedad que no se funde en un determinado conjunto de relaciones de producción.
Clases: las clases surgen, según Marx, allí donde las relaciones de producción entrañan una división diferenciada del trabajo que permite una acumulación de producción excedente; ésta puede pasar a manos de un grupo minoritario, que de este modo se coloca en una relación explotadora respecto a la masa de productores. Es decir, las clases son un aspecto de las relaciones de producción. Se constituyen por la relación de grupos de individuos respecto a la posesión de propiedad privada sobre los medios de producción. Esto da un modelo dicotómico: todas las sociedades clasistas se constituyen alrededor de una línea divisoria entre dos clases antagónicas, la dominante y la sometida. (Los capitalistas forman una clase común contra otra clase. Pues, por lo demás, ellos mismos se enfrentan unos con otros, en el plano de la competencia, en pos de ganancias en el mercado).
Pero este funcionamiento dicotómico es solo un modelo teórico: en la práctica existen clases medias (de relaciones de producción que están caducando o surgiendo), Personal ejecutivo (que es dependiente de una de las clases pero se identifica con ésta y sus intereses), y Lumpenproletariado (que es compuesto por trabajadores no integrados en la división del trabajo: delincuentes, vagabundos, gentes sin profesión fija, sin patria).
Ideología: la clase dominante, en todas las sociedades clasistas, produce o asume formas ideológicas que legitiman su dominio. “La clase que dispone de los medios para la producción material, dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción intelectual, lo que hace que se le sometan, generalmente hablando, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente”. Dice Marx: “No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia”. El lenguaje, por ejemplo: el lenguaje es un producto social, y sólo en virtud de su condición de miembro de la sociedad adquiere el individuo las categorías lingüísticas que constituyen los parámetros de su conciencia.
La clase dominante dispone de medios para difundir las ideas que legitiman su posición de predominio. Ideas como libertad e igualdad que aparecen como fachada de la sociedad burguesa no son más que aparentes: las libertades jurídicas que existen en la sociedad burguesa sirven en realidad para legitimar las obligaciones de los contratos. Legitimación en que los trabajadores asalariados se encuentran, en tremenda desventaja en comparación con los dueños del capital. Esto significa que la ideología debe estudiarse en conexión con las relaciones sociales en que viene incluida: tenemos que estudiar los procesos concretos que dan origen a varios tipos de ideas, juntamente con los factores que determinan qué ideas se colocan en lugar destacado dentro de una sociedad dada.
Superestructura: la ideología constituye una parte de la superestructura social: prevalece en cualquier época un ethos que legitima los intereses de la clase dominante. De este modo, las relaciones de producción, a través de la mediación del sistema de clases, componen la base real sobre la que se levanta una superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social.
Lo más significativo de la superestructura no es que contenga ideas (pues las relaciones de producción también las implican) sino que viene incluida en un sistema de relaciones sociales (en forma de política, derecho y religión) que sancionan un sistema de dominio clasista.
La clase que se empeña en una lucha revolucionaria por el poder, combate en nombre de derechos humanos absolutos y presenta sus ideas como las únicas racionales y dotadas de vigencia absoluta: cuando la clase revolucionaria ha llegado al poder, se convierte en defensora del nuevo orden, de su propia hegemonía. (Esto da origen a un nuevo esquema de cambio, relanza el proceso de lucha política). [Leer cita en Giddens 95]

Tenemos dos personajes: un capitalista y un obrero. El capitalista tiene el capital (dinero) y el obrero tiene su fuerza de trabajo. El capitalista le paga al obrero por su trabajo y todo lo que produce, pero si le paga por todo ¿de dónde sale la ganancia que le permite vivir al capitalista? Ocurre que la mercancía que el capitalista ha llevado a su fábrica (el obrero) posee una cualidad muy especial: produce valor en la medida que se lo usa.
Las mercancías tienen dos valores:
valor de uso: el que la mercancía le entrega al capitalista cuando este la usa. Pero no produce ganancia. Una mercancía se usa y listo. Lo especial de la fuerza de trabajo es que es una mercancía que el capitalista usa, pero produce valor en la medida que se la usa, ¿cómo produce valor?
Para ello veamos cómo se fija el valor de una mercancía: el valor de una mercancía se mide por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirla.  La fuerza de trabajo es una mercancía: el valor de la fuerza de trabajo es lo que el obrero necesita para mantenerse a él y a su familia. “Por lo tanto el valor de la fuerza de trabajo se mide por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir los medios que el obrero necesita para vivir” (Feinmann:182) Ese es el valor de la mercancía-obrero, y lo que el capitalista le paga se llama salario.
El salario es la suma de dinero que el capitalista entrega al obrero para que él y su familia puedan vivir.
Pero como dijimos, el obrero es esa mercancía cuyo valor de uso produce valor. “Si el capitalista le pagara al obrero todo lo que este produce no existiría el capitalismo”. Tiene que existir un plus para que el sistema funcione: el obrero recibe un salario de 50 pesos pero produce por 80.
“El nacimiento de la plusvalía es completamente claro y natural. Al obrero se le paga, ciertamente, el valor de la fuerza de trabajo. Lo que ocurre es que este valor es bastante inferior al que el capitalista logra sacar de ella, y la diferencia, o sea el trabajo no retribuido, es lo que constituye precisamente la parte del capitalista, o mejor dicho, de la clase capitalista” (Engels). Hay entonces trabajo necesario (el que hace el obrero para reponer el salario que el capitalista le paga) y plustrabajo (el tiempo de trabajo en que el obrero se torna creador de valor. En ese tiempo produce Plusvalía, pues trabaja más tiempo del socialmente necesario para ser mantenido. Del plustrabajo surge la plusvalía por medio de la cual el sistema de producción capitalista se reproduce.
Ahora bien, ¿de dónde saca el capitalista el capital originario? (Capítulo XXIV: la acumulación originaria)
Valor de cambio: es el valor de una mercancía que no vamos a usar: El que ofrece una mesa es porque no necesita una mesa. No necesita usarla y por eso la vende. No necesita la mercancía en tanto valor de uso, la tiene en tanto su valor de cambio. “Su propia mercancía no tiene para él ningún valor de uso directo: caso contrario no la llevaría al mercado. Posee valor de uso para otros. Para él, solo tiene directamente el valor de uso de ser portadora de valor de cambio y, de tal modo, medio de cambio. De ahí que quiera enajenarla por una mercancía cuyo valor de uso lo satisfaga. Todas las mercancías son no-valores-de-uso para sus poseedores y valores de uso para sus no-poseedores. Por eso tienen que cambiar de dueño” (Marx).
¿Qué determina el precio de una mercancía? Dijimos: el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirla. Pero ¿ese tiempo se ve en la mercancía? No, la mercancía oculta el proceso de trabajo de su producción: encubre la producción de plusvalía que implica la relación social de trabajo: encubre la explotación de una clase por otra. “La mercancía nos hace ver el mundo como una relación social entre los objetos, existente al margen de los productores” (Marx)

¿Qué papel tiene en todo esto el dinero? El dinero es la mercancía a la cual todas las otras se remiten, es el equivalente general de las mercancías.

Clase 1. ¿Qué es la sociología?

Sociología. Licenciatura en Enfermería. AMEMT/UNCPB
Clase 1.
¿Qué esperar del estudio de sociología de la salud?
El propósito de esta materia y de los encuentros que vamos a tener es politizar la enfermería, ello lo vamos a lograr a partir del acercamiento a una serie de conceptos y corrientes de pensamiento a través de los cuales podamos dar cuenta de las relaciones entre sujeto-sociedad-cultura. Lo que buscaré es poner a su disposición un herramental teórico para pensar la enfermería en tanto práctica social que define posiciones de sujeto específicas. Posiciones (como la de enfermero o paciente) que adquieren significación en la medida que las comprendemos dentro de una estructura de relaciones sociales; esto es, inmersas en condiciones económicas y dinámicas de diferenciación e identidad.
Existen tres preguntas fundamentales que abren y articulan el campo de la sociología: ¿qué es una sociedad? ¿qué es un sujeto? ¿cómo puedo conocerlos? Estas preguntas son articuladoras de las nociones de todo paradigma teórico que busque responderlas. Es decir, darles una respuesta exige reconstruir los principales postulados de la teoría, teórico o paradigma que se esté estudiando. Por eso, a partir de ellas se desarrolla el estudio de los paradigmas clásicos de la sociología propuesto como contenido de la primera unidad.
Una vez que se tiene conocimiento del campo de estudio y los objetos de interés del conocimiento sociológico podemos problematizar en qué medida nuestras prácticas profesionales construyen a nuestros objetos de investigación. Ello permitirá incorporar tres nociones: saber que los objetos de investigación no están ahí sino que hay que construirlos. Que la posición como analista de una determinada problemática nunca es objetiva. Y que la teoría debe estar fundamentada en datos.
Una vez vistos los principales elementos e instrumentos teóricos una buena forma de retomar y repensar los temas vistos en las primeras semanas de clase es acercarse a un enfoque contemporáneo de la sociología: el constructivismo estructuralista de Bourdieu. La relevancia que tiene este enfoque radica en que nos permite traer a la discusión y poner en funcionamiento los temas nodales de las críticas de la sociedad y la cultura (de la especificidad teórica que se quiera): A saber: en lo metodológico: La reflexividad y la ruptura con el sentido común; en lo teórico: La noción de ideología, las prácticas significantes y la estructuración social.
Después de esto la propuesta es enfocarse en el desarrollo de la capacidad de análisis y argumentación por parte de ustedes. Lo que busqué con esta última sesión o sesiones fue poner en funcionamiento los conocimientos aprendidos a partir de la discusión de problemáticas específicas y de profunda interpelación, tanto en su dimensión profesional como subjetiva: estas problemáticas son: la justicia y la desigualdad. Todas en su relación con la salud.
Considero que el recorrido que propongo permite un acercamiento tanto los fundamentos como a la vanguardia del conocimiento sociológico, con la característica de que se trata de un acercamiento orientado a pensar problemas específicos de la salud en sus múltiples dimensiones. Esto permite un anclaje del conocimiento basado en los intereses específicos de ustedes como estudiantes de enfermería (en esto soy constructivista a nivel pedagógico).
En este sentido, el horizonte de la materia es brindar herramientas para que tomen conciencia de la manera como los problemas sociales son constituidos en tanto tales, que comprendan, en esa misma lógica, que las intervenciones, análisis e interpretaciones que desarrollan (y desarrollarán a nivel profesional) sobre determinado problema son parte constitutiva de ese problema y no una intervención experta expost o posterior.
Por esta misma razón la propuesta pedagógico didáctica postula como de primera importancia la participación, el análisis, la argumentación de ustedes respecto de las distintas situaciones y problemas a abordar.

La posición que busco defender con esta materia es que la sociología (lo que antes referí como el herramental teórico y metodológico) apunta a desnaturalizar las prácticas. Todo tipo de prácticas. Las sociales de manera general y aquellas vinculadas a la salud de manera específica. Pero ¿qué implica desnaturalizar las prácticas? Implica tomar conciencia de que somos sujetos insertos en la historia, esto es, inscriptos en estructuras económicas y de sentido que nos construyen, pero de cuya reproducción nosotros somos responsables. Este es un axioma importante para pensar la dimensión política de la práctica profesional de la enfermería.

¿Qué es sociología?
Si partimos del principio básico de que el lenguaje tiene una economía precisa deberíamos sospechar que un significante no existe en vano. Es decir, “sociología” refiere a algo específico, un “objeto” preciso. Por sociología estamos aludiendo a cierto cuerpo de conocimientos y prácticas que hacen a algo distintivamente “sociológico”.
Cuando vamos a una biblioteca y buscamos la sección de sociología ¿la encontramos cerca de qué otros saberes? Historia, antropología, lingüística, economía, psicología, etc. Esta cercanía alude a que ese cuerpo de conocimientos que es sociología comparte cercanía o intereses comunes con otros cuerpos de conocimientos que a veces se ha denominado en sentido amplio “teoría social” o “ciencias sociales”. Se trata de vínculos de cercanía de mayor intensidad entre esas disciplinas y la sociología que entre la sociología y otros saberes como la química, la astrofísica y la matemática… ahora bien ¿la relación entre la sociología y la enfermería es de cercanía o de lejanía?
Comencemos diciendo que la cercanía entre eso que llamamos ciencias sociales obedece a que son saberes que refieren “al mundo hecho por el hombre”: (Cultura): aquello que no existiría de no ser por las acciones de los humanos. Estas materias de estudio, de maneras diversas, se interesan por las acciones de los hombres y sus consecuencias. Pero entonces, si exploran el mismo territorio ¿qué las hace tan diferentes para justificar diferentes nombres?
1. Una primera respuesta es: las divisiones entre los cuerpos de conocimientos deben reflejar divisiones en el universo que investigan. Pero, ¿nos parece sensato desde el punto de vista que la sociedad esté dividida en política, economía, derecho, sociología?, es decir, ¿acaso vivimos un rato en cada uno de esos dominios? No obstante, en buena parte somos capaces de separar esos dominios de actividad en nuestra experiencia, y categorizar nuestras acciones en términos de política en un momento y de economía en otro siguiente. Pero ¿será que las acciones son en sí mismas “diferentes” o será que nos enseñaron a hacer tales distinciones?. Digámoslo de una vez:
“Lo que conocemos no es el mundo en sí, sino lo que hacemos en el mundo en términos de cómo nuestras prácticas se ven moldeadas por una imagen de ese mundo” (Bauman y May: 14). Es un modelo que se arma a partir de ladrillos derivados de las relaciones entre lengua y experiencia. Entonces: no hay una división natural en el mundo humano: hay división del trabajo entre estudiosos que examinan las acciones humanas.

2 Entonces si las divisiones entre ciencias se definen por la división del trabajo intelectual… ¿será el método lo que hace diferentes a los cuerpos de conocimientos? No. Esos estudiosos (si son académicos) tienen una actitud similar hacia su objeto de estudio: es decir, el método no hace a la diferencia sustancial entre saberes, pues todo investigador va a procurar: reunir información relevante y asegurarse de que es válida por medio de mecanismos de control. Todos tratan de presentar sus propuestas con claridad y de manera completa a fin de que puedan ser contrastadas con la evidencia. Eso implica que se esfuerzan porque sus propuestas sigan reglas lógicas y no tengan proposiciones que se contradigan. En pocas palabras: todo investigador busca ser fiel a una idea de disciplina sistemática y presentar sus hallazgos de manera responsable. Entonces no es el método.
3. Tal vez la diferencia entre áreas del conocimiento pueda encontrarse en la clase de preguntas que motivan a cada disciplina.
Pensemos en la clase de preguntas que motivan a los economistas (la relación entre costo y beneficio de las acciones humanas: cómo la acción humana administra recursos escasos, por ejemplo). La ciencia política indagaría las acciones referentes a la asimetría de poder e influencia.
La sociología visualiza las acciones humanas como componentes de configuraciones más amplias: es decir, como conjunto de acciones no azarosas entrecruzadas en redes de dependencia mutua. Los actores individuales se vuelven visibles para un estudio sociológico en tanto son miembros o partícipes de una red de interdependencia. Preguntas del tipo:
¿de qué manera los tipos de relaciones sociales hacen a las sociedades que habitamos? O viceversa ¿la sociedad construye nuestras relaciones y acciones y pensamientos?
¿qué tanto y desde dónde nos vemos a nosotros mismos y vemos nuestro conocimiento, nuestras acciones y sus consecuencias?
Es esta clase de preguntas – parte de las realidades prácticas de cada día – la que constituye el área particular de discusión sociológica.
¿Qué es una sociedad? ¿Qué es un sujeto? ¿Cómo puedo conocerlos?.

Pensar sociológicamente también se distingue por su vínculo con el “sentido común”:
“Todos vivimos en compañía de otras personas e interactuamos unos con otros. En ese proceso desplegamos una enorme cantidad de conocimiento tácito que nos permite enfrentar los asuntos de la vida cotidiana. Sin embargo, lo que logramos y lo que somos depende de lo que otras personas hacen. (Red de dependencia mutua desconocida o invisible)
Aunque estamos profundamente inmersos en nuestras rutinas diarias, inspirados por un saber práctico orientado a los escenarios sociales en los que interactuamos, a menudo no nos detenemos a pensar sobre el significado de lo que hemos atravesado y, con menos frecuencia nos detenemos a comparar nuestras experiencias privadas con el destino de otros. No vemos la dinámica de las relaciones sociales más allá de nuestra experiencia inmediata.
Esto es exactamente lo que el pensamiento sociológico puede hacer por nosotros: formular preguntas como ¿cómo se entrelazan nuestras biografías individuales con la historia que compartimos con otros seres humanos? Al mismo tiempo los sociólogos son parte de esa experiencia. Así, por mucho que intenten apartarse de los objetos de su estudio: las experiencias de vida como objetos que “están ahí”, no pueden romper por completo con el saber que tratan de comprender. Es decir, poseen una visión interior y exterior de la experiencia que buscan comprender.
¿Creen ustedes que existe la objetividad en la investigación?
Si el sentido común nos dice que todo lo que nos rodea, así como las relaciones que establecemos con los otros son “normales”, “naturales”, la sociología comienza cuando esa idea es cuestionada.
Según Bourdieu “las posibilidades de contribuir a la producción de la verdad dependen de dos factores principales, que están ligados a la posición que uno ocupa: el interés que se tiene en saber y hacer saber la verdad (o, por el contrario, de ocultarla y ocultársela a sí mismo) y la capacidad de producirla. Conocemos el dicho de Bachelard: “No hay más ciencia que la de lo oculto.” El sociólogo está tanto mejor armado para descubrir lo oculto cuanto mejor armado esté científicamente, cuanto mejor utilice el capital de conceptos, métodos y técnicas que han acumulado sus predecesores —Marx, Durkheim, Weber y muchos otros— y cuanto más “crítico” sea.”

¿Por qué la sociología en particular crea problemas?
Porque revela cosas ocultas y a veces reprimidas, como la correlación entre salud y clase social, o la del léxico en la escuela, que se identifica con la “inteligencia”, con el origen social o, más bien, con el capital cultural heredado de la familia. Estas son verdades que a los tecnócratas, los epistemócratas —es decir, a muchos de los que leen sobre sociología y la financian— no les gusta oír. Otro ejemplo: mostrar que el mundo científico es el terreno de una competencia dirigida por la búsqueda de ganancias especificas (premios Nóbel u otros, la prioridad del descubrimiento, el prestigio, etcétera) y realizada en nombre de intereses específicos (es decir, que no se pueden reducir a los intereses económicos en su forma ordinaria y se perciben por ende como “desinteresados”) es poner en tela de juicio una angiografía científica, en la que participan con frecuencia los científicos, y de la cual necesitan para creer en lo que hacen” (Bourdieu).
“La sociología se presenta como agresiva y molesta. Pero, ¿por qué es necesario que el discurso sociológico sea “científico”? También los periodistas plantean preguntas molestas, y ellos no dicen pertenecer al terreno de la ciencia. ¿Por qué es decisivo que haya una frontera entre la sociología y un periodismo critico?
Porque existe una diferencia objetiva. No es una cuestión de honor. Hay sistemas coherentes de hipótesis, conceptos, métodos de verificación, todo aquello que se suele vincular con la idea de ciencia. En consecuencia, ¿por qué no decir que es una ciencia, si lo es? Además, está en juego algo muy importante: una de las maneras de deshacerse de las verdades molestas es decir que no son científicas, lo cual significa que son “políticas”, esto es, suscitadas por el “interés”, la “pasión”, y por lo tanto, relativas y relativizables”.
“Una de las principales causas de error en la sociología reside en una relación no controlada con el objeto, o, para ser más exactos, reside en el desconocimiento de todo aquello que en la visualización del objeto proviene del punto de vista, es decir, de la posición que se ocupa en el espacio social y en el campo científico.

Hay algo más que decir respecto de la relación sociología-sentido común: los objetos de la astronomía esperan ser nombrados: hay pocos equivalentes sociológicos de fenómenos limpios, que no hayan sido dotados ya de significado cuando aparecen los sociólogos con sus cuestionarios. Aquellas acciones e interacciones humanas que exploran lo sociólogos ya han sido nombradas y han recibido la consideración de los propios actores y son, por lo tanto, objetos del saber del sentido común. Cada término sociológico ya está cargado de los significados que le da el saber del sentido común.
“En la física, resulta difícil vencer a un adversario esgrimiendo argumentos de autoridad o, como aún sucede en la sociología, denunciando el contenido político de su teoría. En aquel campo las armas del crítico deben ser científicas para ser eficaces. En la sociología, por el contrario, toda proposición que contradiga las ideas aceptadas por todo el mundo se vuelve sospechosa de haber surgido de una presuposición ideológica, una toma de posición política. Choca con intereses sociales, con los intereses de los que son dominantes, cómplices del silencio y del “buen sentido” (que indica la que es, debe ser, y no puede ser de otra forma), con los intereses de los portavoces, de los altoparlantes, que necesitan ideas simples, simplistas, slogans. Por ello se le exigen mil veces más pruebas (lo cual, en realidad, está muy bien) que a los portavoces del “buen sentido”. Y cada descubrimiento de la ciencia pone en marcha todo un trabajo de “critica” retrógrada, que cuenta con todo el orden social (créditos, puestos, honores, y, por ende, la creencia) y cuyo objetivo es volver a cubrir lo que se había descubierto”.


El resultado de la indagación será descubrir el vínculo entre la biografía individual y el más amplio proceso social.
Finalmente, sociología y sentido común difieren en el modo en que cada uno da sentido a la realidad humana en términos de cómo comprenden y explican acontecimientos y circunstancias. Creemos que somos los “autores” de nuestras acciones. Creemos en la secuencia intención-decisión-resultado. Y por eso mismo creemos que nuestras acciones sirven de modelo para interpretar otras acciones. En pocas palabras: tendemos a interpretar lo que ocurre en el mundo como producto de la acción intencional de alguien. Buscamos a las personas responsables de algo, y cuando las encontramos creemos que hemos concluido nuestra investigación.
Pero la sociología comienza su examen a partir de configuraciones (redes de dependencia) más que a partir de actores individuales o acciones unitarias, Comprender el mundo humano –incluidos nuestros propios, profundamente personales y privados, pensamientos y hechos- solo puede hacerse en términos sociales. Pensar sociológicamente es dar sentido a la condición humana a través de un análisis de múltiples redes de interdependencia humana.
El poder del sentido común depende de su carácter autoevidente: no cuestiona sus preceptos y es autoconfirmante en su práctica. Cuando algo se repite lo suficiente, tiende a volverse familiar y lo familiar es visto como autoexplicativo. No presenta problemas y no despierta curiosidad alguna. La tarea de la sociología es incomodar, volver extraño lo familiar.
Nadie pregunta si la gente está satisfecha de que las cosas sean como son. Seguidamente a esta reflexión viene la idea de que uno puede hacer poco por cambiar las condiciones en que actúa.
“En contra de la regresión ordinaria del marxismo hacia el economicismo, que no conoce más que la economía en el sentido restringido de la economía capitalista y todo lo explica mediante esta definición de economía, Max Weber amplia el análisis económico (en el sentido generalizado) hacia campos que suele descuidar la economía, como es la religión. Así, caracteriza a la Iglesia, con una magnifica formula, como detentadora del monopolio de la manipulación de los bienes de salvación. Incita a un materialismo radical que busca los determinantes económicos (en el sentido más amplio) en áreas donde reina la ideología del “desinterés”, como el arte o la religión.
Lo mismo ocurre con la noción de legitimidad. Marx rompe con la representación ordinaria del mundo social al mostrar que las relaciones “encantadas” —como las del paternalismo, por ejemplo— ocultan relaciones de fuerza. Weber parece contradecir radicalmente a Marx: recuerda que la pertenencia al mundo social implica una parte de reconocimiento de la legitimidad” (Bourdieu).
Por eso planteamos pensar el mundo como texto: el mundo social es texto en la medida que habilita distintas lecturas.
Hacer sociología implica una actitud de desconfianza frente a lo obvio. Y nada más obvio que la realidad.
 “Hoy en día, entre la gente de quien depende la existencia de la sociología, cada vez son más los que se preguntan para qué sirve. En realidad, las posibilidades que tiene la sociología de desilusionar o de contrariar al poder son tanto mayores cuanto mejor cumple su función propiamente científica. Esta función no es la de servir para algo, es decir, para alguien. Pedir que la sociología sirva para algo es siempre una forma de pedirle que esté al servicio del poder. Su función científica es comprender al mundo social, empezando por el poder. Es una operación que no es socialmente neutra y que cumple indudablemente una función social. Entre otras razones, porque no hay poder que no deba una parte —y no la menos importante— de su eficacia al desconocimiento de los mecanismos en los cuales se funda” (Bourdieu).
La sociología ayuda a vivir la vida con mayor consciencia. Nos hace más sensibles y tolerantes a la diversidad. Nos ayuda a descubrir cómo esas cosas que se presentan como fijas, en tanto productos de la acción humana están siempre abiertas a la transformación. Pensar sociológicamente puede promover la solidaridad: una solidaridad basada en la comprensión y el respeto mutuos. 

Cronograma de sesiones

Cronograma de sesiones de Sociología:

Sesión 1:      16 / IV

Documento teórico-práctico: BOURDIEU, P. (1984) Una ciencia que incomoda. En Sociología y Cultura. Grijalbo, México.

Sesiones 2 y 3:      23 / IV y  30 / IV

Documento teórico: ENGELS, F. (1980) Reseña del primer tomo de El Capital de Carlos Marx para el Demokratisches Wochenblatt. En Obras Escogidas, pgs. 88-92. Ediciones Progreso, Moscú.
Documento práctico: DEJOURS, C. (2006) La banalización de la injusticia social. Caps. VI y VII. Editorial Topía, Buenos Aires.

Sesión 4 y 5:     7 / V y 14 / V

Documento teórico: DURKHEIM, E. (1897) El Suicidio. Capítulo primero: El elemento social del suicidio del Libro tercero: El suicidio como fenómeno social en general. 

Documento práctico: MONTESÓ-CURTÓ et al (2011) “Dificultades de integración social en personas depresivas con pensamientos de suicidio” En Index de Enfermería, Vol. 20 Nº 1-2 Enero – Junio de 2011, Granada, España.

AYALA, R  (2013) “Enfermería como profesión: en busca de nuevas preguntas” En cienc. Enferm. Vol.19 no.2 concepción  2013

           
Sesión 6: Parcial    21 / V

            
            Sesión 7:     28 / V

    Documentos teóricos: WEBER, MAX (1992) Economía y sociedad. Fondo de cultura Económica. México, pp 5-40.
WEBER, M (1992) Economía y sociedad. Fondo de cultura Económica, México (pp.170-197) 
       - THWAITES REY (2007) Legitimidad y hegemonía. Distintas dimensiones del dominio consensual. Weber / Gramsci

Documento práctico: SOLDANO, Daniela “El Estado en la vida cotidiana. Algunos desafíos conceptuales y metodológicos de la investigación sobre política y biografía”. En Sabina Frederic y Germán Soprano (comps.), Política y variaciones de escalas en el análisis de la argentina. Buenos Aires, UNGS - Prometeo.


Sesión 8: Recuperatorio o segunda fecha de parcial 4 / VI


Sesión 9:      11 / VI

Documentos teóricos: GUTIÉRREZ, A. (2003) "Con Marx y contra Marx": El materialismo en Pierre Bourdieu en Revista Complutense de Educación, Vol.14, N 2, 2003. Universidad Complutense de Madrid.
- BOURDIEU, P. (2000): Espacio Social y Poder Simbólico. En Cosas dichas (pp.127-142) Barcelona: Gedisa.
Documentos prácticos: TONKONOFF, S. (2007) Tres movimientos para explicar por qué los pibes chorros usan ropa deportiva. En La Sociología Ahora. Buenos Aires: UBA – Siglo XXI


Sesión 10: 18 / VI

Documentos teóricos:  DUBET, FRAÇOIS. (2011) La igualdad de posiciones y La igualdad de oportunidades. En Repensar la justicia social. (pp. 17-33 y 53-73). Buenos Aires: Siglo XXI
FRASER, Nancy (2006): “La justicia social en la era de las ‘políticas de identidad’: redistribución, reconocimiento y participación” en Fraser, Nancy y Honnet, Axel: ¿Redistribución o Reconocimiento? Un debate político-filosófico (pp. 17-69). Madrid: Ed. Morata.
Documentos prácticos: - SENNETT, R.  (2003) El Respeto. Cap. I. Barcelona: Anagrama.


Sesión 11: Final     25 / VI