Sociología. Licenciatura en Enfermería. AMEMT/UNCPB
Clases 2 y 3.
¿Para qué sirve la teoría? Marx
y la propuesta humanista.
No
pretendo que a partir de ahora el interés prioritario de sus estudios sea la
sociología, pero sí pretendo convencerlos de vivir la práctica profesional (e
incluso la vida misma) acompañados de una perspectiva crítica. Hacerlo es abrir
un acceso privilegiado al sentido profundo de la realidad.
En
todo caso este convencimiento no será producto de hacerles esta confesión de
deseo, sino que la propia reflexión sociológica los llevará a evaluar qué tan
imprescindible es vivir iluminados por la teoría. Kafka dijo: “leer es como
vivir montado sobre los hombros de un gigante”. Yo creo lo mismo.
Sin
más preámbulos vamos a lo nuestro: hoy toca Marx.
Comencemos
a descubrir el pensamiento de Marx a partir de una de sus frases más célebres:
“La religión es el opio de los pueblos”
(Crítica de la filosofía del derecho de Hegel, pág 10) ¿quién sabía que esa
frase fue originalmente dicha por Marx?
Antes
que él, otro pensador, Feuerbach había dicho: “Dios no creó al hombre, el hombre inventó a Dios”. Marx va mucho
más allá, reflexiona a partir de esta sospecha sobre la ontología de Dios el papel de la religión en la vida social.
Es decir, baja la crítica a la vida cotidiana. Ahora bien, ¿qué nos dice de la
vida social eso de que la religión es el opio del pueblo? El “componente
activo” de la religión es la idea de
“Cielo”. La idea de que existe un más allá en el que las penas y
sacrificios de esta vida terrena serán compensados es inadmisible para un
pensador que busca el cambio material del mundo. La religión es opio porque adormece, calma, pacifica. Dice: “la
crítica del cielo ya está hecha. Hay que hacer ahora otra: La crítica del cielo
se transforma así en crítica de la tierra, la crítica de la religión en crítica
del derecho, la crítica de la teología en crítica de la política”. (Ibid, pág.
11).
Aquí
hay algo interesante: piensen que el
objeto de estudio (crítica) de Marx es el sistema de producción capitalista,
y en este temprano escrito ingresa a él
desde aquello que oculta su realidad (la religión), y eso que oculta la realidad
material de las relaciones y el sistema de producción es algo que podríamos
pensar como inmaterial o ideológico (después vamos a ver que esa no
materialidad de la ideología es falsa, pues las creencias se reifican en
rituales socialmente reconocidos).
Esa
relación que tiene Marx con su objeto de
estudio es interesante porque será una herencia que dejará para la teoría
crítica de la sociedad: no le interesa comprenderlo para refutarlo sino para destruirlo. De allí esa otra gran frase
célebre de “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el
mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo (Tesis 11 sobre Feuerbach).
La relación de Marx con su objeto de estudio no se da entonces en el plano de las ideas (en el que refutarlo es
el objetivo) sino de la acción (en
el que el objetivo es destruir ese objeto).
Y
esto es interesante para nosotros porque nos ayuda a reflexionar acerca del
papel de la teoría en nuestra vida: La
crítica no es un fin en sí mismo, sino un medio para la acción. Una base de
entendimiento a partir de la cual actuar en nuestra vida diaria.
Fíjense
en esto: Dice Marx: “El arma de la
crítica no puede reemplazar a la crítica de las armas; la fuerza material debe
ser abatida por la fuerza material; pero también la teoría se transforma en
fuerza material en cuanto se apodera de las masas” (Ibíd, pág: 29) ¿qué
les dice esto? ¿La teoría sola puede cambiar la realidad? ¿Qué es necesario
para que la realidad cambie con base en la teoría?
Veamos
esta otra cita: “La teoría logra
realizarse en un pueblo solo en la medida en que es la realización de sus
necesidades” (Ibíd, pág: 34).
¿Qué
nos permite pensar respecto de la política? De la historia propia ¿Marx es
foquista, apoya un iluminismo vanguardista?
Comenzamos
preguntándonos por la utilidad de la teoría, ahora Marx nos va a dar un
elemento clave a partir del cual girará todo el humanismo posterior a él, dice:
“La crítica de la religión desemboca en
la doctrina de que el hombre es el ser supremo para el hombre; termina, pues,
en el imperativo categórico de derribar todas las relaciones sociales en que el
hombre es un ser rebajado, humillado, abandonado” (Ibíd, pág. 30): El hombre es el ser supremo para el hombre:
ese es el núcleo del humanismo. Se trata en pocas palabras de que la
explotación del hombre por el hombre resulte indigna: Marx diría “Ignominiosa”.
Hay
dos temáticas a las que Marx dedica
atención en sus primeros escritos y que luego pierden protagonismo, pero que se
tornan fundamentales en cualquier interpretación y acercamiento a su
pensamiento: la religión es uno de
ellos, el otro es la alienación.
En
los Manuscritos económico-filosóficos la alienación es un tema central. “El
tratado explícito de la alienación que aparece en los Manuscritos nos ofrece
una fuente inestimable de penetración en los principales temas que subyacen en
el pensamiento posterior de Marx” (Giddens, 43).
Marx
señala una serie de reproches a los
economistas respecto de su pretensión de dar por naturales las características económicas de nuestra
sociedad: Es como si el capitalismo fuese el fondo universal de la organización
económica: 1) Los economistas parten de
la premisa de la economía de mercado y
de la existencia de la propiedad privada. 2) La búsqueda del propio interés y el afán de lucro se consideran
como características naturales del hombre. Sin embargo, la formación de una
economía de intercambio es el producto de un proceso histórico; es decir: el
capitalismo es un sistema de producción históricamente específico. Es un
sistema productivo entre otros, no puede considerarse la forma final de la
organización socioeconómica.
Otra
suposición engañosa de los economistas es considerar
que existen las relaciones puramente económicas y que éstas pueden tratarse in
abstracto. “Los economistas hablan
de capital, mercancías, precios, como si tuvieran vida independientemente
de la mediación de los seres humanos” (Giddens, 44): Un libro por ejemplo, o un
billete, da igual, es un objeto físico que posee una existencia independiente
de los seres humanos, pero es “moneda”
solamente en la medida en que constituye un elemento dentro de un sistema
concreto de relaciones sociales. La
economía pretende reducirlo todo a lo
económico, pero hay fenómenos que le conciernen y respecto de los que se
hace a un costado. Dice Marx:
“La economía política no conoce al trabajador
parado, al hombre de trabajo, en la medida en que se encuentra fuera de esta
relación laboral. El pícaro, el sinvergüenza, el pordiosero, el parado, el
hombre de trabajo hambriento, miserable, delincuente, son figuras que no
existen para ella, sino solamente para otros ojos; para los ojos del médico,
del juez, del sepulturero, del alguacil de pobres, etc; son fantasmas que
quedan fuera de su reino” (Marx, MEF)
Lo
que Marx quiere subrayar con esto es que “todos y cada uno de los fenómenos económicos son al mismo tiempo fenómenos sociales, y la existencia de un
determinado tipo de economía
presupone un determinado tipo de
sociedad” (Giddens: 45). Es
sintomático que los economistas traten a los trabajadores como “costes” para el
capitalista (“Hay que recortar el gasto público” diría Melconian), es
decir, costes equivalentes a cualquier
otro tipo de desembolso de capital. Lo que dirá Marx es: señores, esos “objetos” de su análisis son hombres que viven en sociedad. Esta forma de pensar la realidad económica
lo que está haciendo es ocultar lo
realmente constitutivo de la forma de organización capitalista: la sociedad se dividen en clases: la
clase obrera o proletariado por un
lado, y la clase capitalista o burguesía
por otro. Clases que están en una lucha
abierta por la distribución de los frutos de la producción: ganancias o beneficios por un lado, y
salarios por otro. Es una lucha
en la que los poseedores del capital
llevan las de ganar, pues no están
agobiados por la urgencia de la reproducción diaria. Tienen un excedente
que les permite resistir en la negociación/lucha.
Una de las consecuencias
más tremendas de este proceso de lucha desigual es la alienación: en pocas palabras alienación es el proceso por el
cual, bajo el capitalismo, el trabajador
(el sujeto, el creador) queda asimilado
a su producto (el objeto). “El
trabajador se convierte en siervo de su objeto”.
“La alienación del trabajador en la economía
capitalista se basa en esta disparidad entre la fuerza productiva del trabajo,
que crece incesantemente con la expansión del capitalismo, y la falta de
posibilidades por parte del trabajador para ejercer un control sobre los
objetos que produce. (…) La
objetivación [hominización de la naturaleza], que es una característica necesaria de todo trabajo (incluyendo la
transferencia de la fuerza del trabajo al objeto por él creado), en el
capitalismo se identifica con la alienación. En otras palabras, el producto del
trabajo es externo al trabajador, no solamente en un sentido ontológico sino
también en el sentido mucho más profundo y específico según el cual lo que se
ha fijado en el producto de su trabajo, ya no pertenece al trabajador”
(Giddens, 46-47)
Las principales dimensiones
del estudio de Marx sobre la alienación son:
1) El trabajador no puede
disponer de sus productos, carece de control sobre
ellos, puesto que son otras personas las
que se adjudican lo que produce, de suerte que no pueda beneficiarse de
ello. El principio medular de la economía de mercado es que las mercancías se
producen para cambiarlas en un contexto de mercado libre. El mismo trabajador es tratado como un artículo que se vende en el
mercado de trabajo. No tiene poder para decidir el destino de lo que
produce, por el contrario, su producción
obedece a los intereses del capitalista. Tanto más produce menos relación
con el objeto.
2) [¿cuántos
de ustedes si pudiesen dejar de trabajar lo harían? ¿a qué se dedicarían?]
El trabajador se aliena en su misma
actividad productiva: la producción misma es alienación activa. La
actividad productiva no ofrece satisfacciones intrínsecas que hagan posible al
trabajador desarrollar libremente sus energías espirituales, ya que se trata de
un trabajo impuesto solamente por la fuerza de circunstancias externas. El trabajo viene a ser un medio para un
fin, no un fin en sí mismo. Esto se evidencia en el hecho de que cuando no
existe una coacción física o de cualquier otro tipo, se huye del trabajo como
de la peste.
3) Dado
que todas las relaciones económicas son
también relaciones sociales, la alienación del trabajo tiene consecuencias directamente sociales.
Volvemos a la idea inicial: en el capitalismo las relaciones humanas tienden a quedar reducidas a operaciones de
mercado. El dinero fomenta la racionalización
de las relaciones sociales al proporcionar un nivel abstracto en cuyos
términos pueden compararse y reducirse entre sí las cualidades más
heterogéneas. “Aunque sea cobarde es
valiente quien puede comprar valentía”.
4) “El
sentido humano, la humanidad de los sentidos, se constituyen únicamente
mediante la existencia de su objeto, mediante la naturaleza humanizada” y este
es un proceso exclusivamente social. No
existe la “búsqueda del propio interés por parte del individuo aislado” porque
no existe “interés humano” (socialmente definido) en soledad. Lo que sirve
para diferenciar al individuo humano del animal, lo que le confiere su
humanidad, es su misma pertenencia a la sociedad junto con todo el sistema de
medios tecnológicos y culturales. El
hombre desarrolla su animalidad dentro de la cultura: comer, procrear,
dormir, etc, no son solo eso, son
satisfacciones culturalmente significadas. Por eso “El sentido humano, la
humanidad de los sentidos, se constituyen únicamente mediante la existencia de
su objeto, mediante la naturaleza humanizada”.
Ahora bien, qué podemos pensar cuando “La masa de trabajadores asalariados vive en condiciones tales que su actividad productiva se rige
únicamente por las cosas estrictamente
necesarias para una rudimentaria existencia física”. De manera que la organización social le retorna a los
sujetos su animalidad desde el centro mismo de la cultura material.
Marx
sostiene que la enorme fuerza productiva
del capitalismo da origen a unas posibilidades de desarrollo futuro del
hombre que nunca hubiesen estado al alcance de los anteriores sistemas de
producción. Pero la producción capitalista se administra dentro de una
organización de las relaciones sociales que lleva al desaprovechamiento de estas
posibilidades originadas históricamente. “El
carácter del trabajo alienado no expresa una tirantez entre el hombre en la
naturaleza (no alienado) y el hombre en la sociedad (alienado), sino entre el
potencial producido por una forma específica de sociedad – el capitalismo – y
la malograda realización de este potencial” (Giddens, 52).
Marx
consideraba que el positivismo era pura reproducción, pura descripción, criticaba
a los comtianos por destacar los factores morales e intelectuales por encima de
los cambios económicos y las relaciones de clase a la hora de explicar la
evolución social. (Bottomore: 10). Para Marx su propia ciencia social se
acercaba más a lo que debe entenderse por ciencia positiva que el positivismo
de Comte. Pero la cuestión principal
no era qué tan científico era uno u otro, quién daba una mejor descripción de
lo social, sino quien era capaz de describir
los procesos de superación de la barrera entre “ser” y “deber ser”. A
partir de sus lecturas de Kant y Hegel, Marx buscó la forma de construir una teoría capaz de sustentar una
intervención en la vida social teóricamente fundamentada. Buscó la Idea de la realidad misma:
hasta que llegó al descubrimiento del proletariado
como producto necesario de la sociedad capitalista moderna y simultáneamente
como encarnación de un nuevo ideal político y moral. “El proletariado nace
de la burguesía, su negación será sobre esta pero solo cuando esta haya triunfado
y haya hecho madurar, con su triunfo, a su enterrador dialéctico”.
Engels
dijo en su “oración fúnebre” que “del mismo modo en que Darwin descubrió la ley
de la evolución de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo
de la historia humana”, esto fundó el “socialismo científico”: suministró una
explicación causal de la evolución histórica de las sociedades humanas a partir
de los cambios en el modo de producción, la formación de las clases y la lucha
entre éstas. Explicó el origen y desarrollo del capitalismo moderno en forma de
leyes históricas, de las que podía deducirse la necesaria desaparición del
capitalismo y la igualmente necesaria transición al socialismo.
Volvamos
a la alienación: ¿cómo superarla? ¿Cómo
salir de ella? Mediante el comunismo: “el comunismo no negará la individualidad
de cada persona: al contrario, la
sociedad comunista permitirá la expansión de las capacidades y potencialidades
peculiares de los individuos: solamente a través de la comunidad social se
personaliza el hombre, utilizando como recurso las realizaciones colectivas.
La
teoría de Marx es un materialismo
histórico, pero ¿qué significa eso? ¿En qué se ideas se funda esta
corriente?
- Determinismo materialista:
La conciencia humana está condicionada por un intercambio dialéctico de acción
y reacción entre sujeto y objeto. El
hombre modela activamente el mundo en que vive, al mismo tiempo que éste le da forma a él: para Marx la historia es un proceso de creación,
satisfacción y nueva creación de necesidades humanas. Esto es lo que distingue a los hombres de los animales, cuyas
necesidades son fijas e invariables. Esta
es la razón de que el trabajo, el intercambio creativo entre el hombre y su
medio ambiente natural, sea el
fundamento de la sociedad humana. Esta concepción de la progresiva
autocreación del hombre por medio del trabajo es tributaria de Hegel.
- Determinismo histórico:
La noción de alienación debe estudiarse como un fenómeno histórico que sólo
puede comprenderse en los términos del desarrollo de las formaciones sociales
concretas. Los estudios de Marx sobre las etapas del desarrollo histórico
siguen los pasos del crecimiento de la división del trabajo y la aparición de
la propiedad privada que culminan, con la desintegración del feudalismo europeo,
en el proceso de alienación del campesinado del control de sus medios de
producción. Este último proceso, la
formación de una gran masa de trabajadores asalariados carentes de propiedad,
se describe en El Capital como una
condición previa necesaria para el surgimiento del capitalismo. En este
sentido, para explicar la sociedad, Marx rechaza la filosofía y se decide por
un enfoque histórico y social.
- La teoría de la praxis
revolucionaria: el
cambio social sólo puede efectuarse con la unión de la teoría y la práctica,
conjuntando la interpretación teórica y la actividad política. Es decir, debe
integrarse el estudio de las
posibilidades de transformación que surgen de la historia con un programa de acción práctica que
pueda llevar a cabo estos cambios.
Relaciones
de producción y estructura clasista:
Para
Marx, el desarrollo de la sociedad
es consecuencia de la continua
interacción productiva entre los hombres y la naturaleza. Pero los seres humanos nunca producen
simplemente como individuos, sino que siempre lo hacen como miembros de una determinada forma de sociedad. Por tanto, no
hay ningún tipo de sociedad que no se funde en un determinado conjunto de
relaciones de producción.
Clases:
las clases surgen, según Marx, allí donde las relaciones de producción entrañan
una división diferenciada del trabajo que permite una acumulación de producción excedente; ésta puede pasar a manos
de un grupo minoritario, que de este modo se coloca en una relación explotadora
respecto a la masa de productores. Es decir, las clases son un aspecto de las relaciones de producción. Se constituyen por la relación de grupos de
individuos respecto a la posesión de propiedad privada sobre los medios de
producción. Esto da un modelo
dicotómico: todas las sociedades clasistas se constituyen alrededor de una línea divisoria entre dos clases
antagónicas, la dominante y la sometida. (Los capitalistas forman una clase
común contra otra clase. Pues, por lo demás, ellos mismos se enfrentan unos con
otros, en el plano de la competencia, en pos de ganancias en el mercado).
Pero
este funcionamiento dicotómico es solo un modelo teórico: en la práctica
existen clases medias (de relaciones
de producción que están caducando o surgiendo), Personal ejecutivo (que es dependiente de una de las clases pero se
identifica con ésta y sus intereses), y Lumpenproletariado
(que es compuesto por trabajadores no integrados en la división del trabajo:
delincuentes, vagabundos, gentes sin profesión fija, sin patria).
Ideología:
la clase dominante, en todas las sociedades clasistas, produce o asume formas ideológicas que legitiman su dominio.
“La clase que dispone de los medios para
la producción material, dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios para la producción intelectual,
lo que hace que se le sometan, generalmente hablando, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir
espiritualmente”. Dice Marx: “No
es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el
ser social es lo que determina su conciencia”. El lenguaje, por
ejemplo: el lenguaje es un producto social, y sólo en virtud de su condición de
miembro de la sociedad adquiere el individuo las categorías lingüísticas que
constituyen los parámetros de su conciencia.
La clase dominante
dispone de medios para difundir las
ideas que legitiman su posición de predominio. Ideas como libertad e
igualdad que aparecen como fachada de la sociedad burguesa no son más que
aparentes: las libertades jurídicas que
existen en la sociedad burguesa sirven en realidad para legitimar las obligaciones de los contratos. Legitimación en
que los trabajadores asalariados se encuentran, en tremenda desventaja en comparación con los dueños del capital.
Esto significa que la ideología debe
estudiarse en conexión con las relaciones sociales en que viene incluida:
tenemos que estudiar los procesos
concretos que dan origen a varios tipos de ideas, juntamente con los factores que determinan qué ideas se
colocan en lugar destacado dentro de una sociedad dada.
Superestructura:
la ideología constituye una parte de la superestructura social: prevalece en
cualquier época un ethos que legitima
los intereses de la clase dominante. De este modo, las relaciones de
producción, a través de la mediación del sistema de clases, componen la base
real sobre la que se levanta una superestructura jurídica y política y a la que
corresponden determinadas formas de conciencia social.
Lo más significativo de la
superestructura no es que contenga ideas (pues
las relaciones de producción también las implican) sino que viene incluida en un sistema de relaciones sociales (en
forma de política, derecho y religión) que sancionan un sistema de dominio
clasista.
La clase que
se empeña en una lucha revolucionaria
por el poder, combate en nombre de
derechos humanos absolutos y presenta
sus ideas como las únicas racionales
y dotadas de vigencia absoluta: cuando la clase revolucionaria ha llegado
al poder, se convierte en defensora del
nuevo orden, de su propia hegemonía. (Esto da origen a un nuevo esquema de
cambio, relanza el proceso de lucha política). [Leer cita en Giddens 95]
Tenemos
dos personajes: un capitalista y un
obrero. El capitalista tiene el capital
(dinero) y el obrero tiene su fuerza de
trabajo. El capitalista le paga al obrero por su trabajo y todo lo que produce,
pero si le paga por todo ¿de dónde sale
la ganancia que le permite vivir al capitalista? Ocurre que la mercancía
que el capitalista ha llevado a su fábrica (el obrero) posee una cualidad muy especial: produce valor en la medida que se lo usa.
Las
mercancías tienen dos valores:
valor de uso:
el que la mercancía le entrega al capitalista cuando este la usa. Pero no
produce ganancia. Una mercancía se usa y listo. Lo especial de la fuerza de
trabajo es que es una mercancía que el capitalista usa, pero produce valor en
la medida que se la usa, ¿cómo produce
valor?
Para
ello veamos cómo se fija el valor de una mercancía: el valor de una mercancía se mide por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirla. La fuerza de trabajo es una mercancía: el valor de la fuerza de trabajo es lo que
el obrero necesita para mantenerse a él y a su familia. “Por lo tanto el valor de la fuerza de trabajo se
mide por el tiempo de trabajo
socialmente necesario para producir los medios que el obrero necesita para vivir”
(Feinmann:182) Ese es el valor de la mercancía-obrero, y lo que el capitalista
le paga se llama salario.
El
salario es la suma de dinero que el
capitalista entrega al obrero para que él y su familia puedan vivir.
Pero
como dijimos, el obrero es esa mercancía cuyo valor de uso produce valor. “Si el capitalista le pagara al obrero todo
lo que este produce no existiría el capitalismo”. Tiene que existir un plus para que el sistema funcione:
el obrero recibe un salario de 50 pesos
pero produce por 80.
“El
nacimiento de la plusvalía es
completamente claro y natural. Al obrero se le paga, ciertamente, el valor de la fuerza de trabajo. Lo
que ocurre es que este valor es bastante
inferior al que el capitalista logra sacar de ella, y la diferencia, o sea el trabajo no retribuido, es lo que constituye precisamente la
parte del capitalista, o mejor dicho, de la
clase capitalista” (Engels). Hay entonces trabajo necesario (el que hace el obrero para reponer el salario
que el capitalista le paga) y plustrabajo
(el tiempo de trabajo en que el obrero se torna creador de valor. En ese tiempo produce Plusvalía, pues
trabaja más tiempo del socialmente necesario para ser mantenido. Del plustrabajo surge la plusvalía por
medio de la cual el sistema de producción capitalista se reproduce.
Ahora
bien, ¿de dónde saca el capitalista el
capital originario? (Capítulo XXIV: la acumulación originaria)
Valor de cambio:
es el valor de una mercancía que no
vamos a usar: El que ofrece una mesa es porque no necesita una mesa. No
necesita usarla y por eso la vende. No necesita la mercancía en tanto valor de
uso, la tiene en tanto su valor de cambio. “Su propia mercancía no tiene para
él ningún valor de uso directo: caso contrario no la llevaría al mercado. Posee valor de uso para otros. Para él,
solo tiene directamente el valor de uso
de ser portadora de valor de cambio y, de tal modo, medio de cambio. De ahí
que quiera enajenarla por una mercancía
cuyo valor de uso lo satisfaga. Todas las
mercancías son no-valores-de-uso para sus poseedores y valores de uso para sus
no-poseedores. Por eso tienen que cambiar de dueño” (Marx).
¿Qué
determina el precio de una mercancía? Dijimos: el tiempo de trabajo socialmente
necesario para producirla. Pero ¿ese
tiempo se ve en la mercancía? No, la
mercancía oculta el proceso de trabajo de su producción: encubre la producción de plusvalía que
implica la relación social de trabajo: encubre
la explotación de una clase por otra. “La
mercancía nos hace ver el mundo como una relación social entre los objetos,
existente al margen de los productores” (Marx)
¿Qué
papel tiene en todo esto el dinero? El dinero es la mercancía a la cual todas
las otras se remiten, es el equivalente general de las mercancías.
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